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Monte Perdido

Iglesia con paredón calizo

Los elementos del conjunto uno a uno

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido forma parte de la Red de Parques Nacionales. En 1977 pasó a formar parte de la Reserva de la Biosfera "Ordesa-Viñamala".

En el año 1988 es declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Ese mismo año obtiene el máximo galardón de la CEE "Diploma del Consejo de Europa a la Conservación". Este diploma se renueva cada cinco años siempre que se mantenga dentro de una serie de estrictos parámetros de conservación del espacio natural. Se ha logrado ininterrumpidamente los años 1993, 1998 y 2003.

El 16 de agosto de 1918, mediante un Real Decreto, el valle de Ordesa fue declarado Parque Nacional. Posteriormente fue reclasificado en virtud de la Ley 52/1982, de 13 de Julio, pasando a denominarse Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, ampliándose su superficie de 2.100 a 15.600 hectáreas. Su zona de influencia comprende los términos municipales de Bielsa, Broto, Fanlo, Puértolas, Tella-Sin y Torla.

El Parque Nacional constituye una unidad geográfica de primer orden. Domina su geografía el Macizo de Monte Perdido (3.355 metros) siendo el mayor macizo montañoso calcáreo de Europa Occidental, con las cimas de las Tres Sorores o Treserols (Monte Perdido, Cilindro y Pico de Añisclo -Soum de Ramond), desde donde derivan a modo de brazos los valles de Añisclo, Escuaín, Ordesa y Pineta, cincelados por las aguas respectivas de los ríos Bellós, Yaga, Arazas y Cinca.

La complicada historia geológica y morfológica, junto a un clima riguroso, han dado como resultado una elevada altitud y la presencia de escarpadas pendientes. Esta área es el asentamiento tradicional de pobladores que han luchado cotidia­namente ante los rigores naturales, desarrollando una forma de vida racional y respetuosa con el medio que ha hecho posible su conservación hasta hoy día, motivo por el que ha merecido el más alto galardón legislativo de protección, es decir, la categoría de Parque Nacional.

El paisaje muestra grandes contrastes: en las zonas altas, la extrema aridez de los desiertos cársticos -donde el agua de lluvia y deshielo se filtra bajo el suelo a través de grietas y sumideros-y en los valles, la permanente presencia de agua saltando en forma de cascadas y atravesando cañones y barrancos cubiertos por una vegetación exuberante.

La gran diversidad de ambientes y paisajes convierte a la zona en un patrimonio natural excepcional que debe ser protegido y conservado para generaciones venideras. De hecho, el paisaje de Ordesa y Monte Perdido fue en tiempo atrás ensalzado por ilustres personajes como Louis Ramond de Carbonnierès, Soler i Santaló, Lucien Briet, Ricardo del Arco, Lucas Mallada, Franz Schrader y tantos otros. La aportación y el entusiasmo de éstos pirineaístas fue decisivo para que en 1918 Ordesa fuera declarado Parque Nacional.

En general, el clima es típicamente pirenaico, si bien la diferencia de altitud -desde 750 metros de la entrada de Añisclo, hasta los 3.355 metros del Monte Perdido- y la orientación de las laderas de los dos valles, generan una enorme variedad climática. Cabe destacar las grandes variaciones de humedad y temperatura entre el día y la noche. Inversiones térmicas que se reflejan en la distribución de los pisos de vegetación, así como un singular régimen de vientos del valle y montaña.

El origen geológico del Parque se remonta a la Era Primaria, cuando los Pirineos no eran todavía las montañas que hoy contemplamos, sino la fosa de un mar en el que se iban depositando diversas capas sedimentarias. Hace 250 millones de años la orogenia herciniana plegó y elevó esos sedimentos, formando una cordillera primitiva muy diferente al paisaje del Parque -el hoy llamado "Pirineo Axial"-. Al final de la Era Secundaria y el comienzo de la Terciaria nuevos sedimentos calizos se depositan en estratos. Hace 35 millones de años la orogenia alpina eleva nuevamente el Pirineo Axial y empuja hacia arriba los sedimentos calizos. Hoy, se despliega una cadena de montañas calcáreas -las llamadas Sierras Interiores- donde se localiza el macizo de las Tres Sorores o de Monte Perdido, recuerdo de las pasadas glaciaciones quedan los glaciares de Monte Perdido y Marboré a modo de vestigios gélidos de una época pretérita más fría. La acción de estos agentes erosivos moldeó valles den forma de 'U', que contrastan con los valles fluviales en forma de 'V', además de cubetas de sobre excavación donde reposan las aguas de los lagos o ibones de montaña, como el de Tucarroya, de Monte Perdido o del Soum de Ramond.

A partir del mes de mayo, la fusión de las nieves que descansan en las altas crestas del macizo, junto a las lluvias primaverales, hacen renacer el régimen caudaloso de los ríos y torrentes que han permanecido helados a lo largo del invierno. Debido a la torrencialidad y fuerza erosiva del agua, el líquido elemento ha modelado cavidades y profundos valles por los que se descuelgan estruendosas cascadas de agua.

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido recibe anualmente, en forma de lluvia o nieve, precipitaciones que oscilan entre los 900 y los 2.000 mm. anuales. El hielo posee su máximo esplendor en los lugares del espacio protegido: en los glaciares del macizo de Monte Perdido y en la Gruta Helada de Casteret.


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